• CAMPUS CANGAS 2022

UN, DOS, TRES, SONRÍAN!!!

Hoy nos hemos levantado y nos hemos puesto de gala; es el día de la sesión de fotos. Reconozco que a mí personalmente me gusta mucho la fotografía, admiro a los buenos fotógrafos y disfruto con las geniales fotografías que plasman un momento.

Sin embargo me parece muy difícil conseguir una buena foto, no ya desde la composición, la conjunción de colores, el encuadre, etc… sino desde la dificultad que entraña que en esa instantánea sea posible reflejar una situación con todo lo que ello implica.

La mayoría de nosotros (los viejos) miramos a la cámara y sonreímos, tratando de salir lo mejor posible, algunos ni siquiera se esfuerzan demasiado; ahí también veo una diferencia muy notable con las generaciones de jóvenes actuales, les vuelven loc@s las fotos.

Esta mañana además de la foto general y las de grupo, hemos estado haciendo fotos individuales, repitiendo muchas, “ahora sácanos así”, “esta repítela, porfa”, “seguro que he quedado bien?”, “nos haces otra?”… y así hasta las más de 1000 fotos que aparecieron en la pantalla del ordenador esta noche al descargar la tarjeta de la cámara.

Y es que han nacido y crecido de la mano de los móviles, su perfil en las redes sociales tiene para ellos una importancia que no podemos ni imaginar, son capaces de agotar la batería del móvil, la cámara y hasta la paciencia de los entrenadores posando y repitiendo una y otra vez esa pose que les haga sentir bien, que se vean guap@s, que parezcan felices, que sea la imagen de la perfección de lo que en ese momento sienten y quieren dar a entender.

El hecho de estar aquí la mayor parte del tiempo sin esa prolongación para ell@s natural de sus dedos, hace que tengan que mirar alrededor y les brinda la posibilidad de ver muchas cosas que la pantalla del móvil no refleja.

Es cierto que viendo fotos antiguas todos nos hemos transportado alguna vez a otro tiempo, otros escenarios y antiguas vivencias, son una buena manera de desbloquear recuerdos que no teníamos presentes; pero esa misma sensación también se puede tener viendo a un viejo amigo, visitando un sitio, comiendo una comida concreta o con un olor que asociamos a algo.

De las nuevas tecnologías poco les tenemos que enseñar, pero de todo lo demás sí que estamos recopilando y compartiendo muchas cosas que seguro que se irán borrando poco a poco con el tiempo, y quizá, dentro de unos años, algo les recuerde de repente a este Campus, y su cabeza se ponga a rebuscar esos recuerdos de cómo les despertábamos a las 8, lo felices que eran cantando y bailando en el comedor, las maratonianas sesiones de entreno que seguro que su cerebro agranda o exagera… y puede, sólo puede, que hayamos contribuido a que sean mejores personas, que recuerden cómo se puede entrenar muy duro y sentirse bien, que valores como el compañerismo la solidaridad, el esfuerzo o la superación se vean reforzados al sentir ese estímulo del viejo amigo, el sitio, la comida, el olor… o si la foto es buena, al ver esa foto que ya no estará tirada en un cajón sino en la memoria interna de un viejo dispositivo y a partir de ahí de nuevo en su interior.

Desde Cangas, buenos días























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